Trayendo a nuestra memoria que en el mundo siempre ha existido el dominio de poder, la decadencia democrática y la burocratización de valores, recordamos la opresión por la clase dominante, la muerte y la desvalorización de personas (sabiendo que son pocas), que despiertan y dan cuenta de la impunidad y ese malestar gubernamental, los actos y procesos opresores para la conservación de la hegemonía dominante y el asesinato de todo tipo de resistencia y oposición a esta misma, debemos dar cuenta y ser participes de la importancia y participación de la educación, de cómo la escuela entra en juego y hace parte del proceso sistematizado de la burocratización y del desarrollo del régimen opresor.
Dado esto, la educación toma otro concepto; como la acción ejercida a partir del ente transmisor de la clase dominante, a un ente translador y sistematizador de información y una de las formas para imponer la civilización Así, vemos la necesidad de generar una transformación ante el papel de lo que debería ser el educador, sin embargó se da cuenta de que este proceso sería difícil de reconocer y comunicar, en el país colombiano la ignorancia, la apatía, y sobre todo, el miedo que se infunde a partir del terror, la imposición del totalitarismo y su control de poder. De esta forma, la educación está atada a parámetros estatales y tecnocracias que la definen como aparatos ideológicos y represivos de estado, sin dejar atrás que aspectos como la familia y la sociedad también hacen partes de estos, creando en la persona una mente que actúa por inercia y se enfrasca en las condiciones sociales, estatales, económicas, culturales y de estratificación, las cuales son impuestas por dicha hegemonía de dominación.
Ahora bien, deducimos que la sociedad esta predeterminada por el contexto socia y el conformismo, tradicionalismo familiar (muchas veces monárquico), haciendo que la persona se convierta en un ente pasivo alienado arrastrado por la sociedad consumista y el estado capitalista, convirtiéndose la escuela en un mecanismo de defensa para la clase dominante, creando y formando así la desigualdad a partir de esta definición de educación, resultado de una división y estratificación. Haciendo que la historia siga siempre su mismo fin y sea símbolo de la conservación del poder por parte de unos pocos, ya que una de las mentiras burocrática-estatales de Colombia como la educación da a conocer la división de la clase, a partir de que la clase dominante recibe una educación para seguir siendo fuente de control y poder mantener los puestos de la familia hegemónica, de este modo, aspirar a los cuadros superiores como lo sería la secundaria superior y la universidad, es algo absurdo, ya que la clase baja recibe en su mayorìa una educación primaria, la cual llaman supuestamente “profesional” pero el sujeto de clase baja siendo hijo de un proletario, sigue su cadena generativa siendo educado para ser medio de producción y fuerza de trabajo. He aquí la naturalización de la educación por medio de sumisión, alienación, y por supuesto, opresión.
De esta manera, llegamos a los profesionales de la educación, quienes como formadores e inculcadores de trabajo y dar, comenzar y proponer la conservación del poder preponderante y dominador, determinan así una educación pobre, de baja calidad y crean una miserabilidad educativa.
Sumado a esto, vemos el mal manejo de información, la burocratización escolar y la decadencia del educador, ya que la educación entra a depender de un capital cultural porque hace que los procesos de aprendizaje y el desempeño escolar se vea enfrascado por la falta de oportunidad y accesibilidad educativa, económica y cultural. Por lo tanto, la escuela favorece a los favorecidos y desfavorece a los desfavorecido a partir de la reproducción de condiciones ideológicas impositivas de una cultura “legitima” característica del estado neoliberal y el monopolio capitalista.
De este modo tendríamos que acabar con la mala concepción e impresión del docente, ya que este es y debería ser el actor más importante en la lucha contra el monopolio y la dominación. Ya que el maestro tiene como función, dar un servicio al país como transmisor de conocimiento de valores y sobre todo sacar a los estudiantes de su estado parasitario en el que se encuentra sumergido por la laguna de la ignorancia. Así pues se tendría que hablar de una educación liberadora que se establezca como una pedagogía contra hegemónica y anti represiva, de tal forma que se cree la construcción de un pensamiento crítico, consiente, transformador en todo aspecto y sobre todo libertario para que así de este modo se termine con la educación tradicional, burocrática e imponedora de la opresión y de la ideología del poder y de dominación. Los estudiantes al recibir este tipo de educación liberadora se crea en ellos una resistencia a la dominación y esta se da y se propone como ética para la expresión y la defensa de la misma; dándose un potenciación de la educación, el mejor manejo del aprendizaje y una buena expansión del saber formando en el salón de clase la deliberación pública, la libre expresión del pensamiento, formando debate, dando ejemplo y respeto a las subjetividades y sobre todo crear mentes libre pensantes.
No hay comentarios:
Publicar un comentario