
Diariamente en todas las instituciones educativas se puede observar la contradicción del discurso vigente (constructivismo) que plantea una gama de argumentos en pro de la autonomía, el respeto, la democracia, el conocimiento del contexto del estudiante etc. Y el autoritarismo, la censura, la persecución y la arrogancia que tienen muchos de los profes en especial los coordinadores y rectores.
Es muy fácil hablar de libertad, autonomía, respeto, conocimientos previos etc. pero la acción no siempre es consecuente con el discurso y resultamos supuestamente bajo un discurso muy bonito pero en el señalamiento continuo de la diferencia, un ejemplo muy sencillo de vislumbrar, es el desconocimiento total de lo que son las culturas urbanas y la persecución a cualquier manifestación de diferencia, ya sea por la forma de peinarse, vestirse inclusive pensar,que resulta ser lo más triste porque no solo se persigue a los estudiantes sino a los maestros que verdaderamente le juegan a la diversidad y no a la homogeneidad.
La excusa de la rigidez y la imposición, es la disciplina pero ¿a caso disciplina se asocia con censura?, al igual que las cárceles y los manicomios las instituciones educativas cumplen su papel como entes de manipulación y control de los sistemas vigentes en este caso el capitalismo.
Enseñar a competir desde niños y sobre todo a obedecer, es una señal muy obvia del totalitarismo y testa dures que se maneja en el manejo del poder, tenemos ejemplos muy evidentes como un rector que censura el rock y el punk por que supuestamente promueve ideales terroristas y poco propositivos, ¿y el supuesto constructivismo que ellos mismo promueven a donde queda? ¿Será un vistazo a nuestra naturaleza inquisitiva y arrogante?,
Probablemente no estamos preparados para la libertad y seguimos promoviendo los modelos conductistas disfrazados de constructivismo. Es muy cómica la contradicción de los que creen tener la razón, idolatras de la verdad, acaso olvidamos a Sócrates que en vez de promover afirmaciones golpeaba con cuestiones.
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