Algunos sabemos que las reformas y cambios no son fáciles de aceptar: las fuerzas reaccionarias oligarcas representadas en el (ESMAD) y la misma farsa de sociedad se oponen a cambios que atenten contra su establecimiento en el poder, de ahí la importancia de la efectividad y de las formas de atentar contra el orden opresor establecido y de la adaptación al sistema. Es por eso que la importancia de la educación y escuela como organismo de crítica, creación y cooperación para desarrollar un libre pensamiento; debe ser reestructurada y reevaluada desde una mirada clara y objetiva que nos permita reconstruir y generar cambios en un contexto donde es prohibido pensar.
Nos están educando para ser uno más del montón esa gran masa de 40 millones de habitantes que se reduce a un simple engranaje de la máquina de producción, un ser autómata y enajenado sustentado bajo la cultura del (CSF) culo, sangre y futbol porque a eso nos acostumbraron o nos acostumbro un señor de barba blanca, cabellos lisos, de un hijo vagabundo a su derecha y un fantasma inexistible a su izquierda, que desde una pequeña pantalla pretendió adoctrinar al pueblo y otro de quien no recuerdo el nombre, pero si su frase que no se cansa de repetir: “trabajar, trabajar y trabajar” y luego “consumir, consumir y consumir” para después “producir, producir y producir”…
Es por eso que el educador, el encargado de alimentar ese gran organismo llamado alumno es el principal conspirador, no es más que un aparato ideológico de estado encargado de convertir al alumno en una maquina procesadora de información, porque en eso nos convertimos, cuando la clase no termina dictada por el maestro, sino por el tablero o un paquete de fotocopias y lecturas y en el peor de los casos por un computador. Cuando sabemos que la comunicación e interacción entre el maestro y alumno es fundamental para que se den los procesos de aprendizaje del conocimiento y el desarrollo intelectual y personal del sujeto, de esto se desprende que el estudiante desarrolle habilidades afectivas de comunicación; que en muchos de los casos debe desarrollarse en el seno del hogar, pero que en algunos de estos cuando el niño llega al sistema escolar, le hacen falta estas habilidades ya sea por factores económicos o de falta de una figura paterna, por esto, el maestro es el encargado de suplir todas estas deficiencias y buscar formas de comunicación e interacción entre maestro y alumno, para establecer un estado de conciencia y así el ambiente de la clase sea más ameno y agradable para el estudiante.
Lo más grave es que el maestro no da cuenta de la importancia de la comunicación y tiende a confundirla con la información; simplemente llenan al estudiante de esta sin que este pueda digerirla, asimilarla, discernirla y cuestionarla, para transformarla en conocimiento. De esta forma llegando a estados mentales limitados y creando pensamientos para la salida a una vida de razonamientos poco productivos, inconscientes y deterministas, claramente reflejando que la historia contada está limitada
por la visión del héroe que en muchos casos termina siendo el español, el terrateniente y todo tipo de personaje flagelante, opresor y tecnócrata de la información, facilitando así la dependencia intelectual e ideológica a el maestro, alienado y sometido a los proyectos y manuales elaborados por los que tienen el poder y el tradicionalismo legalista burócrata; muchas veces ilegitimo, que busca la profesión del maestro por dinero, reconocimiento y propaganda estatal, obstaculizando el paso al origen de la implementación de la libre cátedra en Colombia.
Con el surgimiento de nuevos centros de educación y con la implementación de leyes educativas como el decreto 230, facilitan el acceso de mediocridad colombiana; tanto civil como estatal, vendiendo el bajo nivel educativo y el falso progreso nacional, poniendo en bajos perfiles a el docente y muchas veces dando ideas de que la mala educación parte de él, desacreditando su función profesional y alejándolo del pensamiento libre y critico.
Finalmente vemos en la educación, más que un sistema de autodestrucción; una salida y una solución para la decaída y la desvalorización humana, a partir de estos aparatos represivos e ideológicos del estado, situándonos en bases como la interacción de los agentes de socialización y adoptando un conocimiento de educación libre pensante, critica y con contenido, ya que nos vemos enfrentados contra los sistemas de represión y de burocratización que dan referente de la participación política y de sus condicionamientos en la educación colombiana, manifestándose hoy con el desarrollo facilista, enajenador y determinista de la globalización de sus fuerzas de producción, así pues nos vemos en la obligación de tomar conciencia de nuestra educación y el papel del educador en la sociedad, generando practica de la conciencia y el análisis de información, para así ver que nosotros como educadores y educandos, somos la infraestructura del estado capital y podemos educarnos en las definiciones de autogestión, justicia y sobre todo en el verdadero concepto de democracia.
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